Año nuevo, vida nueva
Asegúrese de que ha entendido usted todos los términos de su contrato. Cuando despierte, tendrá usted un nuevo aspecto, y una nueva identidad. Esperamos que no se haya apegado demasiado a su actual compañera, sería muy triste que la separación fuese traumática. Así mismo, suponemos que ha tomado precauciones para evitar un posible embarazo que no le causaría sino problemas de conciencia. Ante todo, es necesario recordarle que usted se comprometió a llevar una nueva vida después de las doce campanadas de nochevieja. En una cinta grabada que obra en nuestro poder, se le puede oír decir: “¡Seré un hombre nuevo!”. Pues bien, nosotros estamos aquí para que cumpla usted su palabra.
Por decirlo claramente: usted ha muerto con las doce campanadas. Para sus padres, su mujer y amigos, ha fallecido bruscamente de un infarto que nosotros hemos simulado después de oírle formular sus buenos propósitos para el año que viene. Por descontado, ya no puede hacer uso de su patrimonio, ni de las posesiones que pudo acumular bajo su otra identidad. Para los bancos, su firma no sirve, es papel mojado. Y no sea tan ingenuo como para pensar que podrá hacer valer su vieja identidad de algún modo, o intentar probar de alguna manera a su familia y amigos que no ha muerto: tenemos nuestras razones para pensar que no actuará así.
En principio, nos hemos asegurado de que su aspecto cambie, por qué no decirlo, a mejor. También su posición social mejorará en su nueva vida: se convertirá en una persona rica, poderosa, e influyente. Le asignaremos una nueva pareja de acuerdo a sus gustos y necesidades, con la cual podrá comenzar su nueva existencia. No tiene más que rellenar el formulario estándar, y marcar con una cruz la casilla que le interese, tanto para definir su nueva familia, su círculo de amistades y su lugar de residencia, como para concretar sus propias aficiones, aptitudes y características personales, que, como el resto de los avatares de su vida, puede escoger a su gusto.
Con la esperanza que haya quedado todo claro, le recordamos que, llegados a este punto, necesitamos cumplimentar un pequeño trámite: su conformidad por escrito. No use su antigua firma, el secretario le facilitará una aguja mediante la cual -y sólo después de un ligero pinchazo en la yema del dedo que no le causará ninguna molestia- podrá estampar su huella dactilar certificando que está usted de acuerdo con los términos del contrato.
Enrique Mochales
